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Cuento
56

Autor: Osho
Fuente: Internet (entregado Juan Carlos)


   
 

"Nobleza"

Aún los que nunca visitaron España ya conocen la rivalidad existente entre los catalanes y los madrileños, ya que los primeros luchan por su autonomía en una España dominada por Madrid. Hasta en el fútbol los mayores rivales son el Real Madrid y Barcelona. Pues bien, Plácido Domingo es madrileño y José Carreras es catalán. Por cuestiones políticas, en 1984, Carreras y Domingo se volvieron enemigos. Siempre muy solicitados en todas partes del mundo, ambos hacían constar en sus contratos que sólo se presentarían en determinado espectáculo si el adversario no fuese invitado. Pero en 1987, Carreras se hizo de un enemigo mucho más implacable que Plácido Domingo. Carreras fue sorprendido por un diagnóstico terrible: leucemia!! Su lucha contra el cáncer fue sufrida y persistente. Se sometió a varios tratamientos, como autotransplante de la médula ósea, además del cambio de sangre, lo que lo obligaba a viajar una vez por mes a Estados Unidos. Claro que en esa condiciones no podía trabajar y a pesar de ser dueño de una razonable fortuna, los altos costos de los viajes y del tratamiento rápidamente debilitaron sus finanzas.

Cuando no tenía más condiciones financieras, tomó conocimiento de la existencia de una fundación en Madrid, cuya finalidad única era apoyar el tratamiento de leucémicos. Gracias al apoyo de la fundación, Carreras venció la dolencia y volvió a cantar. Demás está decir, que recibiendo nuevamente los altos cachés que merecía, José Carreras trató de asociarse a la fundación, pero leyendo sus estatutos, descubrió que el fundador, mayor colaborador y presidente de la fundación, era Plácido Domingo. Descubrió que éste había creado la entidad en principio para atenderlo y que se había mantenido en el anonimato para no humillarlo al tener que aceptar auxilio de un enemigo.

El encuentro más lindo y conmovedor fue el de los dos, en una de sus presentaciones en Madrid, donde sucedió algo imprevisto para Plácido.
Allí Carreras interrumpe el evento y humildemente, arrodillándose a sus pies, le pide disculpas y le agradece en público. Plácido lo levanta y con un fuerte abrazo, los dos sellan en ese instante el inicio de una gran amistad. En una entrevista a Plácido Domingo, donde la periodista le preguntaba por que había creado esta fundación hermosa en un momento en que, además de beneficiar a un "enemigo", había revivido al único artista que podría hacerle alguna competencia, su respuesta fue corta y definitiva: "porque una voz como esa no se puede perder..."

 

 
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