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Cuento
53

Autor: anónimo
Fuente: escuchado en FM Milenium
Versión escrita : Guillermo Suárez


   
 

"Los 3 árboles"

    Había en la cima de la montaña, tres árboles que solían conversar entre ellos y contarse sus sueños. El primero decía “yo quiero crecer sano y fuerte, para algún día convertirme en un hermoso cofre que guarde tesoros de piedras preciosas, monedas y joyas y que los reyes manden a ponerme hermosos herrajes de oro para que luzca siempre bien y todos me deseen y quieran tenerme”.

El árbol del medio, en cambio soñaba con “poder algún día, ser la madera fuerte con la que se haga un barco para navegar los mares, llevando a los reyes más importantes y así ser para siempre valorado, por la majestad de mi fuerza y resistencia”.

El tercer árbol  a su turno agrego, “yo quiero ser fuerte y erguido y estar en la cima de este monte, para estar mas cerca del cielo y de Dios... ese es mi sueño”..

Pasaron los años y un buen día llegaron hasta allí, unos leñadores, que mientras terminaban de afilar sus hachas, estudiaban  el aspecto, la solidez y la fortaleza de cada árbol. Uno de ellos, acariciando la superficie del tronco del primer árbol dijo “ este me parece fuerte como para el carpintero que hace muebles y cofres”... y el árbol pensó “estoy en camino a mi sueño”.

Otro leñador dijo, mirando al segundo árbol “este me parece ideal para el carpintero del Puerto” y el árbol pensó con alegría “mi sueño se hará realidad”. Finalmente al ver el tercer árbol, uno de ellos,  elevo su hacha y simplemente le asesto un primer golpe con toda su fuerza y no se detuvo hasta que lo vio tumbado en el suelo.

El primer árbol fue transformado por un carpintero de la ciudad, en un pequeño cajón destinado a contener el forraje para el ganado de un pobre establo de las afueras. Pero un buen día, el dueño permitió que allí pasaran la noche unos viajeros, el esposo y su mujer que recién había dado a luz... y el cajón con paja fue la cuna del niño recién nacido.

El segundo árbol fue transformado en una balsa pequeña que solo servia para navegar precariamente muy cerca de la costa. Los años pasaron, hasta que un día, mientras navegaba tranquilamente con trece personas a bordo,   se desato una tormenta  de furia inusitada que a todos alarmo y les hizo temer por el final... pero todo ceso cuando uno de ellos, recostado, dormitando, se irguió y dirigiéndose a las aguas les dijo: “Calma... calma”.

El tercer árbol se transformo en postes y tablas que fueron almacenadas en el deposito de una carpintería y allí estuvieron durante años... hasta que un día, aquel viejo árbol hecho postes y tablas, fue arrastrado por las calles, mientras las personas insultaban y escupían a su paso, hasta que finalmente y mientras la sangre y el sudor  empapaban su  superficie, fue  erguido en lo alto del monte cerca de Dios, tan cerca como estaba de su hijo crucificado.

Los tres árboles cumplieron su sueño... pero del modo que Dios lo tenia planeado.

El primer árbol fue el “cofre” donde durmió “el hijo de Dios”. El segundo,  una sencilla balsa costera , fue la nave del Rey de todos los Reyes... y el tercer árbol estuvo erguido en la cima del monte, tan cerca de Dios como nunca lo hubiera soñado.

“Cuando pienses que tu vida no esta saliendo como lo planeaste, piensa que Dios tiene un plan para ti...y aprende a confiar.”

 

 
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