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Cuento
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Autor: anónimo
Fuente: Internet (entregado por Graciela)


   
 

"El prisionero y el Rey "

Érase una vez en el país  de las mil y una noche...  En este país había un rey que era muy polémico por sus acciones, tomaba a los prisioneros de guerra y los llevaba a una gran sala del castillo y allí los hacía colocar en fila en el centro de la sala y les decía con voz gruesa y autoritaria:  “Les voy a dar una oportunidad... miren el rincón del lado derecho de la sala...” Al hacer esto, los prisioneros veían a un grupo de soldados armados con arcos y flechas, listos para lanzarlas hacia ellos. “Ahora”... continuaba el rey... “miren hacia el rincón del lado izquierdo” Al hacer esto, todos los prisioneros notaban que allí había una enorme puerta, grotesca, negra, de aspecto horrible, adornada en todo su marco con cráneos humanos y que tenía a modo de picaporte el brazo ensangrentado de un cadáver... en verdad, algo verdaderamente horrible de imaginar solamente, mucho más de verlo. El rey parado en medio de la sala les gritó: “Ahora escojan... ¿Qué es lo que Ustedes prefieren?... ¿Morir clavados por las flechas o abrir rápidamente  aquella puerta negra y quedarse encerrados allí?...Ahora decidan.... tienen libre albedrío... ¡escojan!!!”

Todos los prisioneros tenían el mismo comportamiento: a la hora de tomar una decisión: llegaban cerca de la horrorosa puerta negra de más de cuatro metros de altura, con los restos humanos y  leyendas escritas con sangre que vivaban a la muerte, y entonces retrocedían espantados. Uno a uno todos actuaban del mismo modo... miraban la puerta negra y a los arqueros de la muerte y decían al Rey: “Prefiero ser atravesado por las flechas, a abrir esa puerta y quedarme encerrado allí”. Millares, optaron por lo que estaban viendo: la muerte por las flechas.

Un buen día la guerra terminó, y pasado un tiempo, uno de los soldados del “pelotón de flechas” que estaba barriendo la enorme sala, vio venir al rey. El soldado, con toda reverencia y un poco temeroso, dirigiéndose al Soberano, le dijo: “Sabe, gran rey, yo siempre tuve una curiosidad, y por favor, no se enoje con mi pregunta, pero... ¿qué es lo que hay detrás de aquella puerta negra?”... El rey lo miró y le dijo: “¿Recuerdas que a los prisioneros les di siempre la opción de escoger?... Pues bien...ve y abre la  puerta ”

El soldado, temeroso, abrió cautelosamente la puerta y sintió un rayo de sol que besaba el piso de la enorme sala... abrió un poco más la puerta y más luz y un delicioso aroma a hierbas verdes lleno el lugar...  El soldado notó que la puerta negra daba hacia un campo  que apuntaba a un gran camino. Fue ahí que el soldado se dio cuenta de que la puerta negra llevaba hacia la Libertad.

Todos tenemos una puerta negra dentro de nuestra mente.
Para algunos la puerta negra es el miedo a lo desconocido, para otros, es una persona difícil, tal vez para otros, una frustración: ya sea  miedo a relacionarse o miedo a ser rechazado, miedo a innovar o miedo a cambiar, miedo a volar más alto...

Para algunos la puerta negra es la inseguridad, porque la falta de preparación los atemoriza, o una traba imaginaria que la inseguridad de la vida fabricó durante su educación o su crianza. PERO SI VOS PODÉS PERDER, TAMBIÉN PODES VENCER.

Si das un paso más allá del miedo, vas a encontrar un rayito de sol entrando en tu vida... ¡¡¡Abre esa puerta negra y deja que el sol te inunde!!!...

 

 
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